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Plegaria .: Guitarra flamenca

-Farruca-

Prólogo de Carlos Lederman.

"(...) Consignemos otro hecho que puede haber influido considerablemente en su elección: la farruca, como tema instrumental, ha experimentado una evolución muy interesante en las últimas tres décadas en lo que a intención musical se refiere. Si escuchamos algunas de las célebres farrucas que nos legara el gran maestro Sabicas, por poner un ejemplo, veremos que son de ritmo casi ligero, proclives al virtuosismo y de un contenido no necesariamente introspectivo, si acaso todo lo contrario. Lo mismo podemos ver en las de Niño Ricardo, pues era la tendencia de la época. Pero al aparecer en escena esos guitarristas imprescindibles como Serranito, Manolo Sanlúcar y Paco, el de la Lucía, y poco después el Niño Miguel, la farruca, como tantos otros estilos empieza a decir otras cosas y, en un proceso que también podemos advertir en la soleá, se hace pausada, se aquieta, se hace confidente. Tal vez adquiere una prestancia que no tenía y pasa a ser un gran toque de concierto. Estas palabras harían enfadar, sin duda, a don Ricardo Molina, que ya en 1963, es decir hace 45 años, transformó a la farruca en reliquia y la condenó al olvido escribiendo, con acento algo peyorativo, lo siguiente: “Garrotines y farrucas pasaron a la historia. Su interés, meramente accidental, estriba en su tangencia al cante. Lo único que ha prosperado ha sido el toque de farruca, pretexto actual para el concertismo flamenco. Y lo mismo el baile, que rara vez es acompañado de cante.

Construida en la tradicional tonalidad de La menor e iniciada en la función armónica de dominante, esta farruca exhibe un tratamiento que sólo puede ofrecer alguien que tiene una preparación musical acabada: las líneas melódicas son absolutamente cantables (aspecto importante en el mensaje de toda música llamada a ser una alusión a la sensibilidad) y el contrapunto, sin caer jamás en un barroquismo rebuscado, logra atractivos movimientos contrarios entre bajos y agudos e instantes de relación casi responsorial. El tempo, deliciosamente rubateado, se apura alegremente en especial cuando los cantos sefardíes son aludidos. El lenguaje armónico tampoco busca impresionar a nadie con novenas, oncenas y trecenas mal atacadas y peor resueltas, sino envolver este regalo en el papel que corresponde.

Otro aspecto interesante en este tema es el uso de todo el diapasón de la guitarra, en este caso sin cejilla, con una naturalidad que redondea la pieza a la manera clásica y lo dota de una paleta de colores y texturas verdaderamente encantadora. No hay aquí afán virtuosístico alguno, no se pretende demostrar nada. Ni siquiera se pretende ser moderno, sino decir, transmitir, evocar. Y vaya si se logra.

Al final, una suerte de cita a los viejos maestros en la percusiva cadencia y, en la última frase, un atractivo apoyo en la nota Do de la quinta cuerda en reemplazo de la dominante que habría sido lo más obvio, antes del acorde de tónica con que el tema se cierra. Para mantener puro y sin contaminantes el espíritu de esta farruca, por favor, téngase en cuenta todo esto a la hora de estudiarla e interpretarla (...)"   

 

Autor: PACHECO TORRES, CARLOS
Editorial: Ediciones Maestro
I.S.M.N.: M-801214-11-9
Año Edición: 2008
Precio por unidad: 17.00 € 
 
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