Prólogo
de Marcelo de la Puebla, Profesor de Guitarra Flamenca.
Conservatorio de Música, Jerez de la Frontera, Cádiz, España.
"La
piedra y el agua:
dos elementos fundamentales de nuestra Cordillera de los Andes;
columna vertebral de América del Sur. Con este título tan
evocador, otro título me viene en mente de manera inevitable: Piedra
y camino de
Atahualpa Yupanqui (...) De
forma binaria, al igual que las Tonadas
de Pedro Humberto Allende (antecesoras de las Canciones
y danzas de Federico Mompou), consta de un preludio lento de
compás libre (piedra)
y un allegro (agua).
Este segundo tiempo va en ritmo de vals al estilo venezolano,
con evidentes referencias a Antonio Lauro. El vals, como canto y
baile, está presente en toda América, con multitud de
variantes regionales y estilísticas: vals chilote del gran sur
chileno, vals porteño argentino, vals criollo peruano, vals
ranchero mexicano... En esta obra resuenan ecos de todo el
continente americano, pero también de la madre patria española:
Expresividad melódica y sensualidad armónica latinoamericana;
ritmo, fraseo y temperamento flamenco; hábil contrapunto
heredado del Siglo de Oro; todo confluye en esta guitarra “patiperra”.
Con
este toque de “ida y vuelta” en sentido inverso, Carlos
Pacheco nos lleva a la esencia de nuestra gran hispanidad
universal: la de Lorca y Neruda, de Falla y Revueltas; la de
Pepe Marchena cantando por colombianas
y de Carmen Amaya cantando por chilenas.
Toda
la música de Carlos Pacheco es un mismo testimonio de vida:
lucha, pasión, sufrimiento y esperanza (...)".
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